Café en Los Angeles

Buenos días y bienvenidos a ¡Café en Los Angeles!

Acá ya en pleno otoño y el calendario de actividad familiar y las temperaturas volviendo a la normalidad luego de un largo verano. Les cuento que en Los Estados Unidos estamos celebrando elMes de la Herencia Hispana y hay muchas celebraciones al respecto.

A mí me parece una buena oportunidad para inculcar en nuestros hijos el amor y orgullo pornuestras raíces, sobretodo si llevamos mucho tiempo en éste país.

Desde la comida que preparamos, hasta las actividades en las que participamos en familia, como asistir a un festival hispano de su área, hasta lo que miramos juntos en la televisión o en la computadora, hay muchas oportunidades de festejar juntos ésta época.

Por supuesto que no hay que hacerlo solamente una vez al año. El amor por nuestra cultura hispana forma parte de nuestra vida diaria. Y mi amiga Myriam, está muy de acuerdo.

Myriam y su esposo Mauricio son de Colombia y llevan 16 años en Los Ángeles. Recién casados ambos vinieron al sur de California a estudiar. El plan era venir y quedarse un par de años y regresar a Colombia, pero nuevas oportunidades comenzaron a abrirse y prologaron su estadía y siguen aquí. Myriam es doctora y se especializó en Salud Pública. Ella nació, creció y terminó sus estudios de medicina en Bogotá. Su esposo es cirujano ortopedista y también estudió en Colombia.

“Nos conocimos cuando estaba terminando mi carrera y ambos teníamos planes de estudiar en el exterior pero una vez juntos, jamás consideramos irnos uno sin el otro.”

Escogieron Los Ángeles porque a Mauricio le ofrecieron una oportunidad para hacer una especialización y Myriam quería hacer su maestría de Salud Pública en UCLA. Myriam me cuenta que lo más difícil de venirse a Los Estados Unidos fue dejar la familia y los amigos.

Cómo muchas familias latinas, la de Myriam es muy unida y ella todavía después de tantos añossiente un vacío que no se llena por completo.

“Los primeros meses son los más duros, pero poco a poco uno comienza a adaptarse a la nueva rutina y a conocer gente. Cada etapa trae algo nuevo. Cuando estábamos estudiando los amigos eran de la universidad y del trabajo. Después de unos años tuvimos la fortuna de conocer amigos colombianos y ahí comenzamos a sentirnos más en familia, compartiendo celebraciones, tradiciones, comenzamos a tener hijos y a apoyarnos unos a otros.”

Una experiencia linda para Myriam ha sido conocer familias de muchos lugares del mundo,especialmente una vez sus niños entraron a la escuela. “Así comenzamos a ampliar y solidificar un círculo de amigos que ahora son familia.” Hace dos años, Myriam y Mauricio compraron una casa y sus vecinos son una familia también hispana, de Argentina y Paraguay. “Hemos tenido mucha suerte y ahora contamos con una familia internacional maravillosa con la cual aprendemos, compartimos y creamos nuevas tradiciones.”

Myriam y Mauricio tienen dos hijos de 11 y 8 años nacidos en ésta costa. Para ellos es muy importante mantener el vínculo familiar e inculcar el amor por su herencia hispana. “Nuestros hijos han crecido cercanos a sus abuelos, tíos, y sus primos y conocen la familia grande a la cual pertenecen aparte del círculo familiar más cercano.”

Myriam lleva a sus niños a Colombia cada vez que tienen oportunidad, desde muy pequeños para reunirse con hermanos y primos pero sus padres y los de Mauricio visitan con frecuencia.

“Mi abuelita (bisabuela de mis hijos) está en Colombia y tiene 20 nietos (y 13 bisnietos) muchos viviendo fuera del país en muchos rincones del mundo. Cada 3 años hacemos una reunión familiar con todos en algún lugar. Somos más de 60 personas y nuestros hijos añoran ese reencuentro.”

Para mantener el idioma en la casa tratan de hablar en español, pero admite que a veces no es tan sencillo, especialmente en la medida que los hijos crecen. Sobretodo cuando entran a la escuela y todo lo que pasó en el día lo cuentan en inglés y las tareas son en inglés y a veces hacer ese cambio al español ya no es tan automático. Ambos chicos entienden y hablan bastante español, pero según la madre les falta mucho por aprender. Ellos reciben clases de español en la escuela y tratan de buscar espacios en casa donde todo sea en español, por ejemplo la hora de la comida. “Ahí tratamos de enriquecer su vocabulario, hablar de lo que estamos comiendo, de lo que pasó durante el día, etc. Ahora estamos comenzando a leer en español también, y creo que pronto podrían comenzar a pasar temporadas más largas en Colombia durante el verano.”

Parte de encontrar el balance entre ambas culturas, me cuenta Myriam, ha sido el adoptar tradiciones de aquí (su nuevo hogar), manteniendo tradiciones de su país de origen. “A nuestra casa viene de visita “Tooth Fairy” y el “Ratón Perez” desde Colombia. Igualmente en Navidad viene Santa, pero también el Niño Dios.”

Al preguntarle que consejos tiene ella para otras expats, Myriam dijo, “Que tengan paciencia, elproceso de adaptación toma tiempo pero poco a poco las cosas comienzan a darse y uno empieza a sentirse en casa. Mudarse a otro país es muy enriquecedor y hay que tener actitud positiva y cierta flexibilidad, pues no todo ocurre de la forma que uno espera. Los cambios traennuevas oportunidades y experiencias.”

También ella recomienda que se mantenga muy estrecha la relación con la familia. La tecnología ahora facilita las cosas (teléfono, email, Skype) y también las visitas a su país/ciudad de origen, para que sus hijos se acerquen a la familia, conozcan las costumbres, y el idioma y comiencen a sentir esta cultura y la familia que está lejos como propia. Myriam también dice que es muy importante, preservar el español (o la lengua de origen) en la casa para todo, así cueste un esfuerzo adicional. Es aún más fácil cuando los hijos son pequeños.

“ Cuando mi hijo Nicolás estaba por entrar a Kindergarten, una profesora de su preschool nos aconsejó que comenzáramos a hablarle más en inglés para que su nivel mejorara y estuviera mejor preparado para el colegio. Así lo hicimos porque en su momento parecía una ayuda para él, y considero que eso fue un error. Mirando atrás sería lo único que cambiaría si tuviera la oportunidad.”

Realmente, hay que recordar que el niño va a aprender el inglés tarde o temprano, sobretodo una vez entra al colegio. El español, lo comienzan a olvidar muy rápido si no lo escuchan y hablan constantemente, y retomar esos espacios para hablar el idioma no es tan fácil después. “Hablar dos (o más) idiomas en una ventaja importante y abre muchísimas oportunidades en el futuro para nuestros hijos. Quitarles esa oportunidad es negarles un futuro mejor,” dijo Myriam. Yo estoy muy de acuerdo.

Y si necesitan más sugerencias de cómo criar niños bilingues les invito a leer mi libro

Un hasta pronto!

Maritere

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